Nuestro Templo Parroquial

 

Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación

Plaza Baja de la Despedía
Álora (Málaga)
alora@diocesismalaga.es
 
 
Horarios de visita:

Laborables, de 10 a 14 horas. Entrada por el Museo (C/ Benito Suárez).

 
 
Situada en la Plaza Baja, hoy denominada “de la Despedía”, es un símbolo para el pueblo junto con el castillo árabe. Es una de las iglesias más grandes de la Diócesis de Málaga, después de la Catedral. Desde el momento de la reconquista la Parroquia estuvo ubicada sobre lo que fue la mezquita del castillo, donde aún se conserva parte del edificio gótico mandado construir por los Reyes Católicos (capilla de las Torres). A medida que el pueblo fue creciendo, se vio la conveniencia de emprender la construcción de un nuevo templo parroquial más amplio y acorde con la importancia y población de la nueva Álora. Se acordó entonces su edificación en la que hoy es la Plaza Baja. Su construcción duró casi todo el siglo XVII, entre 1.600 y 1.699.

El templo presenta una planta rectangular con 3 naves separadas por robustas columnas toscanas, de módulo chato, que voltean arcos de medio punto, en cuyas enjutas aparecen pinturas de los apóstoles.

En los altares podemos encontrar varias imágenes relevantes: Jesús Crucificado, obra de Navas Parejo, la Virgen de los Dolores, obra anónima del S. XVII, en la nave de la Epístola y, en la del Evangelio, un San Francisco de Asís, en madera policromada, y una imagen de Jesús atado a la columna, ambos del siglo XX. Mención especial merece el retablo del Altar Mayor, barroco, reconstruido según el original que se destruyó en la guerra civil, y realizado a caballo entre los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI por jóvenes del pueblo en sucesivas Escuelas Taller, solicitadas al efecto. En el centro de la calle central, se puede ver la imagen de la titular de la iglesia, la Encarnación, en el momento de la Anunciación del ángel Gabriel a la Virgen María. Y sobre ella un Calvario: curiosamente en ello podemos contemplar el primer y el último momento de la vida del Señor en la tierra. Y más abajo su presencia permanente en la Eucaristía, guardada en el tabernáculo o sagrario.

Asimismo merece la pena destacar la importancia de los edificios anexos al templo: la sacristía, y la antigua Escuela de Cristo, esta última hoy cedida al Ayuntamiento para sede del museo municipal.